Así se desprende de un informe de "anomalías" en dicha vía que el maquinista José Ramón Iglesias Mazaira envió a sus superiores el 26 de diciembre de dicho año y que el abogado del único imputado en el caso de la tragedia -el conductor del convoy accidentado- presentaba ayer en el juzgado.
"Parece importante estudiar la posibilidad de solicitar la implantación en la vía de señales de limitación permanente a 80 km/h que podrían facilitar el cumplimiento de las velocidades máximas", señalaba Mazaira en aquel entonces.
Además, Iglesias Mazaira, jefe de maquinistas y formador de conductores en el tramo Ourense-Santiago —según adelantaba La Voz de Galicia— denunció los cambios bruscos de velocidad que debían realizarse en la zona del accidente.
"Otra particularidad de esta línea es una transición descendente por infraestructura de la velocidad máxima que pasa de 300 a 80 km/h [...]de una forma brusca sin un aviso previo por señalización de la vía y sin el amparo de ERTMS [el sistema de frenado de seguridad europeo, más seguro que el ASFA Digital instalado en dicho tramo]", destaca en el documento.
Las señales que se pedían entonces fueron instaladas por Adif apenas una semana después del accidente, a pesar de haber insistido en que la señalización era "correcta" y la curva, "segura".