El bombo del sorteo quiso ser 'caprichoso' y ofreció un duelo entre dos equipos españoles y serios aspirantes a llegar lejos en el torneo, con el Real Madrid emparejado en cambio con uno de los 'deseados', un Dortmund lejos de su potencial del año pasado en el que eliminó al conjunto blanco en las semifinales, aunque con la obligación de intentar cerrar la eliminatoria en la ida en el Santiago Bernabéu.
Por otro lado, el vigente campeón, el Bayern de Múnich, tendrá que medirse con el otro conjunto que menos fiabilidad ofrecía, el Manchester United, quedando otro cuarto de final de alta tensión entre otros dos favoritos, el PSG francés y el Chelsea de José Mourinho.
Había probabilidades de varios duelos entre equipos del mismo país, pero le tocó la suerte a la Liga BBVA, que asegurará un semifinalista a costa de perder a los azulgranas o los rojiblancos, los dos primeros que sacó la inocente mano de Luis Figo, en un choque que se presenta igualado y con la ida en el Camp Nou.