La autoproclamada República Popular de Lugansk, en el este de Ucrania, ha pedido a la ONU que reconozca su independencia después del resultado del referéndum de autodeterminación celebrado el pasado 11 de mayo.
Por otra parte el presidente ruso, Vladimir Putin, ha ordenado a las tropas que han participado en maniobras en tres regiones fronterizas con Ucrania que vuelvan a los lugares donde están desplegadas de forma permanente, según ha afirmado la agencia de noticias Interfax este lunes.
Paralelamente, el Kremlin ha exigido a Kiev que ponga fin de inmediato a la "operación de castigo" en el sureste del país, instando a "resolver los problemas mediante el diálogo pacífico" y pidiendo también la retirada de sus tropas.
Pero la guerra sigue y tropas ucranianas y milicias insurgentes combaten en los accesos a la ciudad de Slaviansk, bastión de la rebelión prorrusa en el sureste de Ucrania, según han informado este lunes los líderes de la autoproclamada República Popular de Donetsk.
Los últimos combates se encuadrarían dentro de la denominada "operación antiterrorista" de Kiev contra las fuerzas prorrusas, que ya se ha cobrado las vidas de 24 combatientes leales a Kiev, según el director del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU), Valentin Nalivaichenko."Las pérdidas son serias, las heridas también son serias", ha añadido el máximo responsable del SBU.
La nueva ofensiva del Ejército y la Guardia Nacional ucranianos contra los prorrusos atrincherados en Slavianks comenzó en la madrugada del sábado y ha continuado hasta primera hora del lunes, tal y como ha asegurado a las agencias rusas el copresidente de la República de Donetsk, Miroslav Rudenko.
Sin embargo, las cifras de muertos y heridos son confusas, mientras las autoridades de Kiev emiten mensajes contradictorios sobre el posible fallecimiento de un soldado, y los prorrusos denuncian la muerte de siete combatientes, aunque Kiev sólo hable de una.