Estas sociedades de inversión de capital variable son un instrumento utilizado principalmente por grandes fortunas porque les permite invertir parte de su dinero y diferir el pago de impuestos gracias a la creación de una sociedad anónima destinada únicamente a invertir en activos financieros.
Al cierre de junio de este año, el patrimonio gestionado por estas ocho sicav se elevaba a 2.979.065 millones de euros, frente a los 2.723.308 millones de euros del cierre de 2013: el equivalente al triple del PIB español (1,04 billones de euros).
Por lo que respecta a la rentabilidad, el rendimiento medio de estas ocho sociedades fue entre enero y junio de 2014 del 5%, menos de la mitad de lo que se revalorizaron en 2013, un 11,22%.