El régimen totalitario, caracterizado por el extremo culto a la personalidad de sus líderes de la dinastía Kim, exigió a todos los que se llamen Kim Jong-un que se cambien de nombre "voluntariamente", según un decreto oficial emitido hace tres años por el hermético Estado estalinista y divulgado hoy por Yonhap.
El documento, llamado "una tarea a completar", data de 2011 antes de la muerte en diciembre de Kim Jong-il, cuando ya estaba determinado que sería el joven Jong-un (nacido en 1983) quien sucedería a su padre, el "querido líder", al frente de Corea del Norte.
El Gobierno también ha prohibido a todos los nuevos padres inscribir en el registro oficial a sus bebés recién nacidos con el nombre Jong-un, incluso si su apellido no es Kim, según la agencia surcoreana.