A pesar de ser el día de San Valentín, la situación en el PSOE andaluz no la podemos calificar de amorosa. Tensión, división, grietas, entre otras, son las palabras que mejor definen la situación actual del partido socialista en Andalucía. Si las cosas ya estaban mal dentro del partido, se ponen todavía peor cuando quedan solo 41 días para las elecciones andaluzas.
La única provincia que debía mantenerse “en pie” era Sevilla y no se ha podido hacer nada por ella. Ayer, el secretario general sevillano José Antonio Viera presentó su dimisión ante el comité provincial. Afirmó que lo que estaba ocurriendo en el partido se podía definir como un “estar contra o estar con Griñán” (presidente de la Junta de Andalucía, secretario general del PSOE andaluz y presidente federal).
Las tensiones ya venían de antes entre los afines a Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón en el Congreso socialista celebrado hace pocos días en la capital andaluza. Estas discrepancias entre “rubalcabistas” y “chaconistas” se están haciendo cada vez más notables entre las filas socialistas andaluzas.
Según los estatutos del PSOE, si el secretario general sevillano ha dimitido, tiene que nombrarse una gestora y no debe celebrarse el comité provincial hasta que la gestora no esté elegida. Sin embargo, los “pro Griñán” han decidido seguir adelante con el comité. Esto fue acogido por algunos que se encuentran en contra con gritos de “¡fuera, fuera!” y “pucherazo”.
Si las posibilidades de victoria del partido socialista eran escasas en Andalucía, tras la brecha producida ayer en el partido las posibilidades se vuelven remotas. El partido se encuentra en un estado de descomposición y ruptura que será difícil de solventar.