Una pancarta con una calavera, crestas en el pelo y ropa de color negro, así se podía describir a la gran mayoría de los participantes en la concentración de grupos europeos de extrema derecha este sábado en Aarhus (Dinamarca).
Los organizadores de la reunión, la Liga de Defensa Inglesa (EDL), no esperaban grandes cifras, como finalmente ha sido.Tan sólo querían lanzar una advertencia a Europa, la creación de una alianza antimusulmana. «Hemos luchado contra el nazismo, y ahora es tiempo de que luchemos contra el Islam, una religión opresiva. Nunca hemos sido nosotros los que hemos comenzado la violencia, pero si nos atacan, nos defenderemos», dijo Tommy Robinson, líder de la EDL.
Entre los participantes abundaban los miembros de grupos radicales de ultraderecha de Dinamarca, Alemania, Francia e Inglaterra. Algunos se paseaban con cazadoras naranjas en las que se leía: «Freiheit statt Scharia» (Libertad contra la Sharia). El Islam está en 50 naciones donde muchas se rigen por la sharia, esto significa que no se puede profesar otra religión sin poner en riesgo la vida, solo para mencionar que en Irán es prohibido vender biblias.
«Somos intolerantes con la intolerancia. El Islam está en contra de la libertad y la democracia, y por lo tanto estamos en contra de esa ideología», explicaba el alemán Kristof Haitmann. Con argumentos como este, se valían los manifestantes para justificar sus ofensas al Islam como ideología: «Al igual que los bárbaros acabaron con el Imperio Romano desde dentro, así los hijos del Islam, utilizando el vientre de sus mujeres, colonizarán y someterán a toda Europa».
Mientras tanto, unos 3.000 ciudadanos daneses, algunos de ellos miembros de grupos de izquierdas, se manifestaban en el centro de Aarhus contra el racismo. Entre ellos, tan sólo se encontraban unos 60 jóvenes musulmanes, ya que los imanes de las principales mezquitas danesas habían recomendado a sus fieles no acudir a la cita para evitar problemas y ser tachados de provocadores. Casi al final de la tarde comenzaron los disturbios entre miembros de ambos bandos.
Por su parte el Ayuntamiento desplegó un amplio operativo policial en previsión de disturbios, como finalmente ocurrió. Finalmente, casi 90 personas fueron detenidas por choques entre radicales de ambas manifestaciones y, afortunadamente, no hubo que lamentar heridos.