Tras otra jornada más en la que la volatilidad de los mercados ha echado por tierra la recuperación gradual de la pasada semana, queda para muchos la inevitable cuestión del “hasta cuándo”. En un cuidado mimo con la literalidad de las palabras, el Papa Benedicto XVI jugaba con el doble sentido de esos ‘valores’ que tantas portadas ocupan en rojo y con cifras negativas, y llamaba a su “necesaria mejora” para superar este período de recesión. “Sin valores, la economía no funciona”. Una afirmación que en boca de Samuelson podría sonar innecesariamente obvia, pero que interpretada desde el lado ético de la economía cobra cierto sentido.
“La crisis económica es también una crisis ética y sin ella la economía no puede funcionar”. Tomando esto como axioma central, Benedicto XVI, en su encíclica “Caritas in veritate” (sensiblemente publicada a raíz de la situación económica que se desató en 2008), dedicaba más de la mitad de su contenido a cuestiones meramente económicas, en donde trazó un puente entre el pasado y el futuro, con unos pilares firmemente asentados en el presente. Dejando para otros las críticas “con destinatario”, si algo ha dejado al descubierto esa crisis económica de 2008 ha sido la carencia de valores del sistema capitalista, una vez llevado al extremo. Ante ello, el Papa extendía así dos conceptos: uno primero, que apostaba por un modelo basado en “una ética que anteponga el bien común al personal” y otro segundo, en el que subrayaba el deber del hombre como centro de la economía (recogiendo así una de las más célebres citas de su predecesor, Juan Pablo II).
Una serie de ‘valores’ que no cotizan ni se les puede poner precio y que se muestran ausentes en una generación de la que parte, durante estos cuatro días, se concentra en Madrid. Una nueva reflexión a posteriori que, no obstante, invita a pensar a quienes tienen bajo su mando la decisión de hacia dónde virar el timón.
“La economía debe medirse según el beneficio de todos”
La publicación de la posible pérdida de la calificación AAA de la economía alemana ha encendido las alarmas en la sociedad germana. Tras un caída de su índice DAX, de casi un 6%, los alemanas han retirado parte de su confianza al tándem Merkel-Sarkozy. A ello, se han sumado las declaraciones de diferentes instituciones financieras, como JP Morgan que ven esperanza en las alternativas de retirar el control económico a los estados que no cumplan y, especialmente, a la de los eurobonos, “fundamental” para que la UE y el euro logren salir así de la crisis que amenaza con tumbarles.
En el país teutón siguen sin aprobar la medida como una solución, ya que eso cargaría su deuda soberana con otras que, a su entender, “no les corresponden”; lo que supondría en cifras monetarias 47.000 millones de euros anuales. Las palabras de Benedicto XVI encuentran aquí su Némesis empírica: la realidad que plantea el bien particular de unos pocos frente al bien común (algo más bajo pero compensado) de todos.