Pedro es un joven arquitecto en paro que, estando con su tío Luis, un médico también desempleado, le sorprende una noticia: su abuelo Paco, a quien no llegó a conocer, ha fallecido.
Laura (Flor Torrente) vive en Buenos Aires con su padrastro Fredo (Eduardo Blanco). Siendo tan sólo una niña, ella y su madre se marchan del País Vasco, tras supuestamente ser abandonadas por su padre.
Un sicario recibe el encargo de matar a una mujer. Un trabajo más. Sin embargo, cuando está a punto de ejecutarla, no lo hace. A partir de entonces inicia una carrera contrarreloj para acabar con quienes le han contratado, pues sabe que en su profesión, quien no termina el trabajo, está muerto.