La Autoridad de Competencia y Mercados del Reino Unido (CMA) va a iniciar una investigación a las seis principales compañías eléctricas de este país, que podría provocar su ruptura para desintegrar sus actividades de generación y suministro.
OFGEM, el equivalente británico a la CNMC, ha solicitado la apertura de esta investigación, tras constatar en los últimos años un incremento progresivo de los beneficios en dichas empresas y una caída constante de la confianza del consumidor, en un mercado que es considerado en Europa como ejemplo de liberalización del sector. Es incomprensible que en España, con un mercado a años luz del británico y donde los precios de la electricidad han aumentado en un 70% en los últimos seis años, no se hayan iniciado este tipo de investigaciones y las autoridades no cuestionen prácticamente nada del poderoso lobby.
Actualmente, las seis principales compañías eléctricas - Centrica, SSE, RWE npower, E.ON, Scottish Power (Iberdrola) y EDF Energy – controlan el 95% del mercado de suministro de Reino Unido y tienen posiciones dominantes a su vez en el mercado de generación.
Ante esta situación, el presidente de OFGEM ha declarado que “quiere estar seguro de que los consumidores se sitúan en el centro de este mercado”, ya que cerca del 43% de los usuarios británicos declara no confiar en que las empresas eléctricas sean honestas y claras en sus precios.
En España, donde el mercado está controlado por cinco grandes empresas (Endesa, Gas Natural Fenosa, Iberdrola, E.On y EDP) que controlan el 75% de la generación y el 90% del suministro, es obvio que existe un oligopolio. Además, la situación en cuanto a las dudas sobre una competencia efectiva y la escasa confianza del consumidor es claramente peor que la del Reino Unido: se trata de un mercado donde es posible obtener ahorros de hasta 383 libras al año al cambiar de compañía, mientras en España la posibilidad de ahorro es de tan solo de 100 euros; y cuenta con ofertas estables con las que el consumidor siempre sabe lo que va a pagar en sus facturas, mientras en nuestro país la tarifa regulada está sujeta a la volatilidad del mercado eléctrico. Además, España es el tercer país europeo con las tarifas eléctricas más caras y solo en los últimos seis años los precios se han incrementado un 70%.
La CNMC ha declarado en reiteradas ocasiones que ve necesario terminar con la integración vertical de las empresas con el fin de favorecer la competencia, es decir, que dichas empresas estén obligadas a romperse en dos, separando sus actividades de generación eléctrica por un lado, y de suministro en otro. De esta forma se evitaría que la misma empresa fuera comprador y vendedor a la vez en el mercado eléctrico y que tuviera capacidad de control sobre los precios.
Pero parece que la voluntad política impide que el regulador inicie un procedimiento similar al de su homólogo británico, quizá debido a la influencia del “lobby” eléctrico sobre los sucesivos gobiernos, aunque, si bien es cierto, el reciente anuncio de la apertura de un expediente a Iberdrola por posible manipulación de los precios del mercado parece una advertencia a las compañías.
Con unos precios de la electricidad que han sufrido unas injustificadas y continuas subidas en los últimos años, según Hernán Martínez, Responsable de Energía de Kelisto.es, “sería necesario que la CNMC y el Ministerio de Industria tomaran ejemplo de estas acciones y que iniciaran las medidas necesarias para proteger a los consumidores. Lo que está claro es que la confianza en nuestro sistema eléctrico es prácticamente inexistente.
“Los precios de la electricidad continúan rodeados de inestabilidad e incertidumbre para los consumidores, que no pueden conocer de antemano cuánto pagarán por la energía que consumen. Cabe recordar que solo en los últimos dos meses, el precio de la electricidad en el “pool” se ha duplicado, pasando los precios de una media en febrero inferior a los 20€/MWh a niveles cercanos a los 50 €/MWh en lo que llevamos de mes de junio, algo que hace saltar las alarmas, sobre todo si tenemos en cuenta que en nuestro país existen más de 4 millones de personas en situación de pobreza energética.”
En este sentido parece necesario abordar una profunda reforma del mercado eléctrico mayorista, que evite posibles manipulaciones del precio por parte de los operadores dominantes, y una mejor integración con el mercado Europeo a través de nuevas interconexiones eléctricas con Francia, que permitan aprovechar la capacidad de generación excedentaria que actualmente disponemos y favorezcan la homogeneidad de precios con el resto de Europa. Nuestro mercado necesita ofrecer precios ajustados y entendibles para el consumidor que debe tener a su alcance información clara sobre las opciones existentes y, para ello, debe mejorar la competencia y la transparencia de un sistema que sigue siendo complejo e injusto para el usuario.
Hasta la fecha, la tarifa regulada ha sido una barrera para la competencia y ha limitado los ahorros que los consumidores podían conseguir en el mercado libre. Además, no se ha favorecido lo suficiente el cambio de compañía, ya que no se han agilizado los trámites para cambiar de comercializador ni se ha favorecido la comparativa online.
El ejemplo de Reino Unido nos muestra que en otros mercados, cuando las compañías no favorecen la competencia y se perjudica al consumidor, las autoridades intervienen. Deberíamos preguntarnos por qué en un país como España, donde la transparencia del sector eléctrico está en tela de juicio, y pese a la insistencia del regulador, aún no se ha hecho nada por mejorar la competencia y romper el oligopolio actual.